La prácticas religiosas se ven afectadas por el uso del Internet

La era digital ha abrazado en gran medida todas las maneras que posee el ser humano para comunicarse y estar en contacto con la sociedad y ello ha funcionado en gran medida como la catapulta de los grandes negocios como el de Rosa Oriol Tous, para para otros como lo es la religión, este medio quizás se ha convertido en una paradoja, donde podrás llegar a Dios frente a un ordenador. 

Y ello posiblemente sería lo mejor a raíz de todas las noticias que circulan por el mundo donde la moralidad no es exactamente lo que acompaña a las regiones, y no solo en la actualidad, sino desde siempre, solo que antes no había Internet con lo cual un real conocimiento de la importancia que la Red se está desarrollando en la práctica de la Religión. 

Todo hace parecer que se inició a la religión en la era digital a mediados de los años 80 como una red de comunicación que se realizaba sólo entre los profesionales de la religión. para ese entonces se creó una red P2P que, en vez de MP3s y vídeos,esta servía para el intercambio de sermones, algo que realmente era útil sobretodo para aquellos pastores que se encontraban mermando sus capacidades luego de décadas de predicación.

Pero el verdadero momento digital de la iglesia fue en 1986 tras la explosión del Challenger donde decenas de personas se congregaron de manera espontánea en el ciberespacio con el fin de celebrar un oficio de difuntos. Fue así como fue descubierto el poder que contenía el Internet de crear comunidades religiosas.

De esta manera es como las religiones se han convertido en comunidades en las que cada día se articulan más a partir de sus instrumentos usados con más frecuencia como lecturas de boletines, listas de correo, foros públicos, habitaciones de chat y la mensajería instantánea. Sobretodo si se trata de “mega-iglesias”, es decir, de congregaciones religiosas que suelen reunir un gran número de personas cada fin de semana, pues estas han pasado a depender en gran medida de tales instrumentos electrónicos para que siga sobreviviendo su vida religiosa. 

En una pequeña investigación llevada a cabo con referencia  este tema tan controversial, se encontró que un tercio de los miembros recibía o enviaba emails diariamente, y un total del 50% los recibía o enviaba al menos una vez a la semana. Ello no debe resultar extraño al menos en un país como Estados Unidos, donde 3 millones de sus habitantes buscan contenidos religiosos en la Red a diario.

Pero también hay que ver más allá, pues la pertenencia a una determinada comunidad religiosa siempre ha sido bastante volátil en los EE.UU., y es que en este país la mentalidad predominante es, tipo consumismo: “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”. De esta manera, las páginas de iglesias, mezquitas y sinagogas se encuentran diseñadas fundamentalmente no con la idea de convertir, sino con la finalidad de atraer más feligreses de otras congregaciones hacia la propia.